Wednesday, January 07, 2009

¿Quién dice que el terrorismo no puede hacer parte de las políticas de un estado? La descripción de este concepto como tal no exime la institucionalidad, más aun, las características de los conflictos contemporáneos: vaguedad en las fronteras tanto geográficas como de otras índoles, espacios reducidos, superposición constante de ideas y metodologías, escalamiento sin límites (las guerras actuales se caracterizan por no existir, al menos mediáticamente), apropiación del espacio de lo real por parte de los medios; entre otros. Componen un espacio en donde, siendo esta una concepción básica, el Estado sobrevive en parte gracias a dosis de terror sobre la población.
El terrorismo como tal es solo una palabra nueva, que configura una nueva forma de concepción de lo real, en cuanto a prácticas que ocurren desde milenios atrás. La práctica del terror por parte de grupos (legales o no) se convierte entonces en un concepto con valides normativa, jurídica; dibuja una línea que como todas parte de un punto de fuga subjetivo, más aun, es una línea occidental.
Mientras el mundo se sienta a ver por la caja mágica las imágenes desgarradoras, esa sensación de tiempo y espacios inmediatos que el cerebro resuelve en forma de ficción, de una guerra que ha sido delineada como un conflicto en contra del terror; aviones, soldados y carros blindados se dirigen a distintas ciudades de la franja de Gaza con el objetivo de “debilitar las estructuras de los grupos terroristas que allí se alojan”.
Existe en la conducta de Israel, como Estado, dos cosas que siempre hay que notar, y que resultan irónicas al momento de ver las diferentes facetas del conflicto. La primera es que la historia de Israel gira alrededor de una diáspora de judíos que empieza a inmigrar en masa hacia la zona que hoy se conoce como Israel, y que además forman los primeros grupos “terroristas” que se conocieron, el Haganah, el Irgun y el Lehi, y que estaban encargados de desplazar a los otros pueblos según un mandato divino (¿Suena conocido?). El Estado de Israel se constituye gracias a las prácticas de desestabilización y terror contra la población que ejerce un número de sionistas en tierras a donde habían llegado como inmigrantes.
La segunda cosa se refiere no solo a la ironía del discurso que presenta este país contra el terrorismo. Se refiera también a la forma estructural en como el Estado administra la seguridad en un sector geográfico conflictivo, pero que más que conflictivo, genera una amenaza para las aspiraciones del Estado de los hijos de Judah. Quienes hayan visto la película “El Pianista”, recuerdan que los guettos solían ser aquellos lugares en donde los Judíos Vivian, y que fueron encerrados por murallas y alambres para impedir su escape. Grandes zonas de distintas ciudades quedaban aisladas en un sub mundo, no existían para nadie, el asfixiamiento por parte de los Nazis buscaba rebajar la persona al máximo, convirtiéndolo en un no humano por el cual quizá nadie se interesaba. Si no hubiera sido por la avaricia nazi, las cosas hubieran sido distintas.
Lo verdaderamente feo de esto es que Israel parece haber aprendido bastante bien de aquellos que buscaron exterminarlos como pueblo, y ahora aplican las mismas técnicas sobre otros pueblos, otras personas. La franja de gaza es ahora un territorio sitiado por murallas y kilómetros de alambre, soldados apostados que tienen como misión contener, y si es posible erradicar, a un pueblo vecino.
Israel aplica el terror como Estado al infligir este tipo de tratos a otros civiles, bajo excusas jurídicas y prepotencia ante la opinión mundial. Es solo ver la posición del primer ministro y de otros funcionarios y militares, lo más triste es encontrar el mismo tipo de posiciones entre los civiles del país, una aceptación tacita de que es necesario masacrar a otros sin importar el daño que se haga. Ya es imposible negar que las acciones de Israel son parte de una necesidad de expansión desbocada, un plan a largo plazo que entre otros, busca la invisibilizacion de la población afectada, la reducción y la condena a la no existencia. Tampoco se puede negar, que son de los grandes genocidas de la historia, y si siguen así, le ganan a sus maestros.

Fotos y Relato sobre la situación en la franja de Gaza.

Sunday, December 21, 2008

En una democracia (de esas que no existen) cuestiones como el aumento del salario son acordadas de forma constructiva y coherente con distintos sectores sociales; este proceso es una negociación que busca no solo la maximización del bienestar social, en equilibrio con eso que llaman estado, sino la representación simbólica de los procesos de participación e interacción de la sociedad con el Estado. En otras palabras la esencia misma de una democracia.

En el país ya se volvió de moda decretar el salario mínimo, la puja entre el gobierno y los “representantes” de los trabajadores terminó como siempre; mientras estos últimos pedían un aumento de al menos el 10%, el gobierno ofrecía no más de un 7%; una diferencia que, de acuerdo al salario de este año, aumenta en 35.536 pesos el salario actual. Esta medida, que se caracteriza por su arbitrariedad también se caracteriza por su ignorancia básica de los principios económicos que regulan los salarios.

Los declives económicos de este año, el acrecentamiento de la brecha entre riqueza t pobreza y finalmente el elevado nivel de inflación que tuvo el país; generaron una pérdida significativa del valor real del salario. Esto significa un empobrecimiento de la gente aun en el ciclo de un año, los que más pierden son aquellos que devengan un salario mínimo, que al mismo tiempo son los más pobres del país. Cualquier debate referente a un salario juega con una regla básica: el aumento de los salarios debe ser superior a los niveles de inflación. Solo así se garantiza, de forma muy deficiente, que lo que devengan los trabajadores sea más de lo que necesitan. La mediocridad aun en la formula es un indicador de lo importante que es este tipo de discusiones para el gobierno, lo peor es que esto no parece ser solo irrelevante para el gobierno. Lo es también para los sectores “representantes” de la clase trabajadora.

El decreto 4965 de 2007, que determino el salario mínimo cita los siguientes artículos de la constitución:

Que el artículo 25 de la Constitución Política de Colombia establece que: “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la protección especial del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas”;

Que el artículo 53 de la Constitución Política de Colombia consagra “la remuneración mínima, vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo” como uno de los principios mínimos fundamentales de la ley laboral colombiana;

Los artículos no pueden ser más claros.

Seguidamente dice:

Que el literal d) del artículo 2° de la Ley 278 de 1996, establece que la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales a que se refiere el artículo 56 de la Constitución Política, tiene la función de: “Fijar de manera concertada el salario mínimo de carácter general, teniendo en cuenta que se debe garantizar una calidad de vida digna para el trabajador y su familia;

Pero….

Que el inciso 2° del parágrafo del artículo 8° de la referida ley expresa que “cuando definitivamente no se logre el consenso en la fijación del salario mínimo, para el año inmediatamente siguiente, a más tardar el treinta (30) de diciembre de cada año, el Gobierno lo determinará teniendo en cuenta como parámetros la meta de inflación del siguiente año fijada por la Junta del Banco de la República y la productividad acordada por el Comité Tripartito de Productividad que coordina el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social; además, la contribución de los salarios al ingreso nacional, el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC)”;

Entonces. Los discursos de la constitución suponen la necesidad de darle prioridad a los procesos negociados y concertados; una ley como la ley de víctimas pasa casi de pupitrazo (la copia corrupta de la original) ante las hordas del gobierno; la ley de reelección tiene el mismo afortunado destino, las negociaciones de salario mínimo también. Si uno de los principios fundamentales es la protección del trabajador y su calidad de vida de los trabajadores, un bien tan esencial se debe apegar a una concertación, a lo que se define como democracia. Pero es la misma constitución la que ordena un salario decretado en caso de malas negociaciones, así se garantiza la superioridad del Estado sobre la sociedad.

Para garantizar una equidad la constitución determina que el aumento del salario debe ser superior a los índices de inflación; y es acá donde el gobierno da la puntada final: ignora como siempre ha ignorado todos los acuerdos y todos los procesos más básicos de la participación ciudadana, y de las mismas leyes que constituyen el Estado; en este momento este se encuentra más arriba de las leyes, mientras hunden mas a la sociedad. Mientras que los índices de inflación del país estarán alrededor del 7.5%, 7,6% el salario no aumentara más del 7%.

¿Porque se calla tanto en este país? Si lo que se está haciendo es violar de forma flagrante lo que los demócratas tanto dicen defender; es esa misma constitución que alzan como la nueva biblia la que rompen sin que nada pase de unos cuantos títulos menores en los medios y el mismo silencio incomodo de las uniones de trabajadores. Nada pasa, nada queda, esos que dicen “representar” a otros se hunden poco a poco en mientras ahogan al resto; que pena, ¿pero que saben esos sindicalistas que nunca han trabajado de aquellos que, de sol a sol, sufren por saber que no tienen más que lo del pan? Porque mientras el “bienestar” que se imagina el gobierno es que la gente no tenga más de lo que necesitan y trabajen para el sistema toda su vida, para las uniones no es más que un símbolo inerte de algo que ya no existe, su función representativa se desvanece en su propia burocracia, en su anacronismo.

Es una pena que el destino de millones sea el resultado de el tintazo de un par de burócratas, que, siendo ignorantes de todo lo que pasa fuera de su mundo, vean al resto como una ecuación o sencillamente como una fuerza de trabajo que debería estar a disposición del Estado y el Capital. En la medida en que el salario ha sido fijado por decreto desde hace mucho, es correcto decir que este tipo de decisiones ya no pertenecen al plano de la construcción de la democracia. Pero más aun, es necesario mostrar como esas mismas cosas sobre las que se fundamente este sistema, son las que primero se deben romper para la preservación del Estado que es la cuna de la democracia. La democracia no existe.

Monday, December 15, 2008

El siguiente texto es la traducción al español, tomada del ingles, de un panfleto sobre la situación en Grecia.


Sobre la situación en Grecia

En estos días de rabia, el espectáculo como relación de poder, como una relación que provee de memoria a cuerpos y objetos, se enfrenta con el difuso contra poder que desterritorializa las impresiones, permitiéndoles vagar lejos de la tiranía de la imagen y hacia el campo de los sentidos. Los sentidos siempre surgen de forma antagonista (siempre surgen en relación, o contra algo)- pero en el estado actual de las cosas están dirigidos hacia una creciente y radical polarización.
Contra la supuestas caricaturas de paz de los medios burgueses ("la violencia es inaceptable siempre, en todo lugar), solo podemos reír: su control, su dominación de buenas almas, de consenso, de dialogo y harmonía no es más que un cálculo de placer descarado: una matanza prometida. El régimen democrático en su engaño pacifico no mata un Alex todos los días, precisamente porque mata miles de Ahmets, Fatimas, Jorjes, JinTiaos y Benajirs: porque mata sistemáticamente, de forma estructural y sin remordimiento, todo el tercer mundo, que es el proletariado global. Es de este modo, con este cotidiano matar, que la idea de la libertad nace: libertad no como un supuesto bien humano, tampoco como el derecho natural de todos, sino como el grito de guerra de los malditos, como la promesa de una guerra civil.
La historia del orden legal y de la clase burguesa nos lava el cerebro con la imagen de un progreso estable y gradual de la humanidad, dentro de este esquema la violencia se muestra como una triste excepción que surge de aquellos que son económica, emocional y culturalmente subdesarrollados. Aun así, todos aquellos que hemos sido aplastados entre mesas de colegio, detrás de escritorios de oficina, en fabricas; sabemos lo suficientemente bien que la historia no es más que una sucesión de actos bestiales acomodados dentro de un mórbido sistema de reglas.
Los cardinales de la normalidad lloran por la ley que fue violada por la bala del cerdo Korkoneas (el policía asesino). ¿Pero quién no sabe que la fuerza de la ley no mas es que la fuerza del poderoso? ¿Qué es la ley misma la que permite a la violencia ser ejercida en la violencia? La ley es vacía; no tiene significado, no otro que el poder codificado de la imposición.
Al mismo tiempo la dialéctica de la izquierda trata de codificar todo conflicto, guerra y batalla, con la lógica de la síntesis de los puestos. Es así como construye un orden; una condición pacificada dentro de la que todo tiene su pequeño lugar. La insurrección social supone la condensación y explosión de miles de negaciones, aun así no contiene, ni siquiera en uno solo de sus átomos, ni en ninguno de sus momentos, su propia negación, su propio fin. Esto viene siempre como una oscura y pesada sensación, como una certeza de las instituciones de mediación y normalización, de la izquierda prometiendo el voto a los 16, el desarme, pero también la preservación de los cerdos, del estado de bienestar social, etc. Aquellos, en otras palabras, que desean capitalizar la ganancia política al costo de las heridas de otros. La dulzura de su compromiso gotea sangre.
La anti violencia social no puede ser responsabilizada por aquello que no asume: es destructiva de principio a fin. Si las luchas de la modernidad tienen algo que enseñarnos no es su triste adhesión al sujeto (clase, partido, grupo) sino a su sistemático proceso anti-dialectico: el acto de destrucción no necesariamente significa una dimensión de creación. En otras palabras, la destrucción del viejo mundo y la creación de uno nuevo comprometen dos sencillos pero continuos procesos. El problema entonces es cuales métodos de destrucción de lo dado pueden desarrollarse en diferentes puntos y momentos de la insurrección. Que métodos pueden no solo preservar el nivel y expansión de la insurrección, pero contribuir a su mejora cualitativa. Los ataques a estaciones de policía, los enfrentamientos y los bloqueos, las barricadas y las batallas callejeras ahora suponen un fenómeno socializado en las metrópolis y más allá. También han contribuido a la desregulación parcial del círculo de producción y consumo. Aun así, solo hacen parte de un blanco parcial del enemigo, directo y obvio, pero atrapado en una sola dimensión del ataque contra las relaciones sociales dominantes. De todos modos el proceso de producción y circulación de bienes, en otras palabras la relación de capital, solo es golpeada indirectamente por las movilizaciones. Un espectro ronda la ciudad quemada: el paro salvaje e indefinido.
La crisis global del capitalismo ha negado a los jefes su mas dinámica, mas extorsiva respuesta a la insurrección: "les ofrecemos todo, para siempre, mientras que lo único que ofrecen es un presente incierto". Con una corporación cayendo tras otra, el capitalismo y su Estado están en una condición en la que no pueden ofrecer más que peores días por venir, situaciones financieras apretadas, despidos, suspensión de pensiones, cortes de servicios sociales, fin de la educación libre. Por el contrario, en solo siete días los insurgentes han probado todo lo que pueden hacer: convertir la ciudad en un campo de batalla, crear enclaves de comunas a lo largo de la fabrica urbana, abandonar la individualidad y su patética seguridad mientras buscan la composición de el poder colectivo, y la total destrucción de este sistema asesino.
En esta coyuntura histórica de crisis, la rabia y el desplazamiento de las instituciones a las que finalmente nos enfrentamos; la única cosa que puede convertir esta sistemática desregulación en una revolución social es el rechazo total al trabajo. Cuando la lucha callejera tome lugar en las calles oscuras por el paro de la compañía eléctrica; cuando los encuentros sucedan en medio de toneladas de basura sin recolectar, cuando los buses cierren las calles, bloqueen la policía, cuando el maestro en paro prenda el coctel molotov de su pupilo, entonces finamente podremos decir: "rufianes, los días de su sociedad están contados; vimos sus placeras y justicias, y las encontramos muy pequeñas."Esto, hoy, no es más que una fantasía, pero una posibilidad concreta a la mano de cualquiera: la habilidad de actor de forma concreto en lo concreto. La habilidad de tomar el cielo.
Si todo esto, es decir la extensión del conflicto a la esfera de la produccion-circulacion, con sabotajes y paros, parece muy prematuro, es quizá porque aun no hemos visto que tan rápido el poder se descompone, que tan rápido las practicas de confrontación y de organización contra el poder se difunden socialmente: Desde los estudiantes de colegio marcando las estaciones de policía con piedras, hasta los empleados municipales y los vecinos ocupando edificios del gobierno. La revolución no pasa con oraciones hacia, y piedad, por unas condiciones historias. Sucede cuando se toma cualquier oportunidad de insurrección en todo aspecto de la vida social; cuando se transforma todo gesto de "castigo" a los policías en un golpe definitivo con las fundaciones del sistema.

Afuera con los cerdos!


Texto Original





Valdría la pena preguntarse si hay algo mal con Grecia, o con el resto del mundo, acá hasta la izquierda vota por un quema libros inquisidor.
Queue vergüenza.

Tuesday, December 02, 2008


Pablo Escobar, 15 años, terrorismo y medios

El terrorismo es en muchos casos una cuestión perceptual, el objetivo es dar un show de horror y sangre; es la máxima de la violencia mediatizada. Jesús Martin Barbero y otros autores resumen la acción política a dos marcos particulares, uno jurídico-administrativo y uno comunicacional-publicitario. En la medida en que todo empieza a existir, solo si se es mediatizado, no solo la política entra dentro de estas dinámicas. El terrorismo no tiene sentido fuera del marco político, y en este sentido no se escapa de las dinámicas mediáticas que hoy en día necesita la política.
Hoy se cumplen 15 años de la muerte de uno de los "mas grandes terroristas que tuvo Colombia", Pablo Escobar; el fin de un capitulo mas de violencia que ha tenido el país. El capo es uno de los símbolos más representativos de la forma en cómo la droga y la corrupción escalaron el conflicto en Colombia, y dejo enseñanzas aun no aprendidas, la multiplicidad de actores que han jugado a la guerra en el país, las capas de realidad que construyen como una cebolla la historia del país. Pablo nunca hubiera sido Pablo sin el terrorismo con el que se ensaño contra la población civil. Pero tampoco lo hubiera sido sin la necesaria ventilación que hicieron algunos políticos y periodistas, muertos ya hace mucho, y menos aun sin la forma en cómo el magistralmente mediatizo sus acciones.
Es por estas mismas razones que Colombia lentamente fue cayendo de nuevo en el letargo, la muerte de Escobar fue mediatizada y politizada, el fin de la violencia terrorista fue para muchos el ocaso de una época negra. El caso de Colombia no es diferente a muchos otros casos de terrorismo, las oleadas que de cuando en cuando azotan a países como la India, o todos los días como en Iraq, o casi nunca como en EUA. Del mismo modo existe un factor geográfico propio del terrorismo, tiene que ser en ciudades. En la medida en que se busca el mayor impacto, en términos mediáticos, tiene que haber víctimas y testigos, pero como pasa en Colombia, también tiene que ser en lugares y con personas que le importen al Estado.
El factor geográfico es importante en el caso Colombiano, esto porque el país siempre ha vivido la tensión Rural-Urbana típica de los países en desarrollo; Y porque en el presente que vivimos la única violencia que parece existir es esa que llaman "terrorismo. Posterior a la muerte de Pablo Escobar se vivió una aparente reducción del conflicto, las noticias ya no publicaban mas bombas en calles de las ciudades. Pero la violencia no había desaparecido, lentamente había retrocedido y copado otros territorios de la nación, y aquí es cuando empieza el verdadero capitulo de terror de Colombia.

Para nadie es un secreto que la muerte de los grandes capos de antaño lo único que produjo fue la atomización del negocio, y que después de ellos el narcotráfico se esparció como polvo por todo el país. En la medida en que los narcos se adaptaron a las nuevas condiciones se dieron cuenta la importancia del bajo perfil, esto requería no mediatizarse, exportar en mínimas cantidades y evitar la búsqueda de la hegemonía en el negocio. Pablo Escobar utilizaba el terrorismo porque quería el poder, este era su objetivo principal. En esta medida usaba el terrorismo, porque este a la larga vendía. Si se requería esconderse no había mejor lugar que las selvas del país, la espesura en donde lo único que importaba era matar guerrilleros. Y fue así como empezaron a gestarse los grupos paramilitares y los grupos de narcos que se movían con ejércitos rurales, jóvenes reclutados en poblaciones lejanas y olvidadas por el estado.
Las muertes de miles y miles de civiles en la selva generaron mas terror que cualquier cosa que hicieron los grandes capos; el país, sin saberlo, llego al límite de la violencia, violencia que de todos modos no era terrorista, es decir no era mediatizada. Es necesario recordar en este punto que el terrorismo no se caracteriza por ser una forma particular de violencia, es una forma particular de usar la violencia. La violencia rural se ensaño con la población civil por cientos de miles, millones si se tienen en cuenta las cifras de desplazados que existen en el país, fue ignorada de forma despreciable por políticos y medios, en la medida en que se buscaba era una violencia que cumpliera los requisitos para ser terrorista.
Es aún muy poco lo que sabemos de la forma en cómo se dio el dominio paramilitar en el país, y probablemente siempre será muy poco. La escalada de violencia que vivió el país desde el año 92 por parte de estas hordas es una de las historias del país invisible, sucedía en un lugar que nunca fue percibido como parte del país, y le sucedió a personas que no existían mas allá de su propia cotidianidad. Y es importante recordar que existe mucha más violencia que esa que llaman terrorismo, pero que de algún modo existe una relación simbiótica entre los medios, los estados y la violencia con estas metodologías. Aquellos que sin pestañear exterminaron poblaciones enteras no pasaran como los peores asesinos que tuvo el país, no serán recordados en su muerte, como tampoco lo serán aquellos que se escondían entre la manigua para pescar y darle una muerte digna a sus muertos. En cada rio de este país queda la sombra de alguno de ellos, pero no es una que nos vaya a servir para recordar.



Tuesday, October 14, 2008


Colombia -Sitiada por las FARC-

Se lleva a cabo a estas horas un paro organizado por las comunidades indígenas de Cauca y Valle Del Cauca, y que empezó desde el diez de octubre, en conmemoración del descubrimiento (o despojo como lo llaman las comunidades étnicas). El paro busca el bloqueo de vías de estos departamentos, en especial aquellas que comprenden la carretera panamericana. Los informes de los periódicos mencionan una posible infiltración por parte de personal de las FARC en estas marchas, que tendrían como objetivo causar desorden y en últimas, un enfrentamiento entre las fuerzas del Estado y la resistencia indígena. Vale la pena aclarar que esta marcha ya ha sido desarticulada, ya que en diversas carreteras de otros departamentos grupos indígenas de hasta 500 personas han sido retenidas por la fuerza “publica”. Del mismo modo, el control de la red ha sido una de las jugadas que el Estado ha llevado a cabo, al sabotear la página de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca.

La ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) dice en un comunicado:

Los Pueblos Indígenas estamos caminando la palabra desde el 10 de octubre, nos hemos levantado porque este gobierno nos ha incumplido con todos los compromisos, porque su política es de exterminio de los Pueblos Indígenas, de arrebato de nuestros territorios, de recorte cada vez mas de garantías democráticas para la protesta. Por lo anterior nos hemos declarado en asamblea permanente ante el estado de conmoción interior.”

Vale la pena entonces anotar que este es un movimiento de orden nacional, una “minga” o encuentro general de pueblos, que surge no solo ante una contingencia histórica sino hacia todo lo que está pasando en este momento , es decir la constancia del irrespeto y deshumanización hacia las comunidades originarias de el suelo que ahora pisamos.

Los medios por supuesto se han deleitado con las fuentes oficiales que gritan una infiltración de las FARC. Señores, Colombia esta sitiada por las FARC, contrario a los informes de presidencia y de las fuentes Estatales así como de las para Estatales (AKA: José Obdulio), las FARC llevan a cabo un movimiento masivo de infiltración a múltiples organizaciones de orden social. ¿Cómo es posible que nos mientan y nos ilusionen? si a los cuatro vientos las instituciones del gobierno gritan la aparente debilidad de las guerrillas, si alardean su imposibilidad táctica y política. El gobierno se contradice entonces cuando dice que las FARC van en declive, al contrario: el objetivo de una guerra de guerrillas es pelear al lado de los diferentes grupos sociales oprimidos, en palabras del Estado, infiltrarlos.

Esto va más profundo, las fuentes oficiales han denunciado infiltración en diferentes sectores sociales: la universidad pública, partidos políticos de oposición, diferentes sindicatos, corte suprema, desplazados etc. Estamos a las puertas de una toma del poder por parte de la guerrilla, está actuando de forma constante en cada momento del cotidiano nacional.

Por supuesto esta la otra opción, todos aquellos que no somos partidarios (o nos atrevemos a criticar o a atacar, o a opinar, o a pensar, o a disentir, o a defender, o a sobrevivir, o a, o a… ) estamos infiltrados por las FARC. Si alguien está en contra del proyecto Uribe debe ser categorizado de este modo. En estos días en los que el lenguaje del terrorismo controla al Estado, y por supuesto a la sociedad, no hay más que decir que es terrorista para que todo el mundo calle. Los movimientos sociales no pierden su vigencia, menos aun aquellos que surgen del seno de movimientos como el de los indígenas, los programas de “integración” son a su vez patrañas políticas que buscan insertar estos grupos dentro de la hegemonía del Estado, ofreciéndolas existencia a cambio de su no existencia como pueblos autónomos. La Polarización política del país, que surge del tipo de excusas como la infiltración, del mismo modo que los desplazados son tratados como minusválidos de la producción, los indígenas y en general las etnias son tratadas como bestias, o como se decía en la constitución del 86 a “salvajes reducidos a la vida civil”.

Si son brutos, no se pueden organizar, si se organizan es porque la guerrilla los está manipulando. La defensa de las poblaciones indígenas no es una forma de altruismo social, una santidad que surge de nuestros buenos sentimientos ante unos pobres oprimidos. Es el ataque enérgico ante la hegemonía de las instituciones y sus intenciones normalizadoras, es la celebración activa de la diversidad como motor vital. Es también un sentimiento de respeto hacia aquellos que pisaron este suelo mucho antes que nosotros, un derecho no territorial, un derecho vital.

Wednesday, October 08, 2008

¿Que busca el gobierno?
En los últimos días se han venido presentando varios movimientos del gobierno en diferentes leyes presentadas a los órganos legislativos. El proyecto alternativo para la "ley de víctimas", la aprobación en primera instancia, en ausencia del partido Liberal y el PDA, de la reforma política, y faltan aun más leyes programadas a ser aprobadas por parte de la maquinaria del Estado. La confirmación de la politización radical del debate político en Colombia se dio cuando el señor ministro de agricultura acepto frontalmente que la situación de Carimagua, en el departamento del Meta, era una situación ideológica. El debate que surgió ante el embauque del gobierno a los desplazados muestra como, de acuerdo a las leyes no solo colombianas sino de organismos como la ONU, lo que hizo el gobierno es una violación por acción y omisión a la protección de los derechos humanos y civiles de los ciudadanos.
Es necesario ver los componentes ideológicos que rodean tanto las palabras como las acciones que el gobierno ha tenido, no solo últimamente aunque se ha aumentado de forma considerable en este último semestre del año. Primero, el informe de la senadora Cecilia López muestra una perspectiva muy interesante, no por condenar el acto mismo, sino por mostrar con detalle la forma en cómo el ejecutivo ha jugado para realizar sus intereses. Movidas por debajo de la mesa, juegos de poder en los cuales se vulnera la tan adorada constitución del país. El ministerio de agricultura pareciera jugar con una doble moral, pero no es así, cuando el acepta el componente ideológico se acepta de frente una premisa, las acciones están mediadas por creencias, no por contextualización de la situación.
Carimagua es dado a los empresarios en una formula muy parecida a la estadounidense, se tienen ciertas creencias basadas en la pirámide goteante del capitalismo, se establecen estructuras de libre competencia en las que las condiciones están puestas para los que ya van ganando, se mantienen los órdenes de poder ya que, además de ser exitosos, se cree ideológicamente en ellos. Lo mismo sucede con los otros proyectos que se entraran a debatir estos últimos meses: el proyecto para la ley de víctimas, saboteado a última hora por dos ponentes Uribistas; presentan un nuevo proyecto que libera al Estado de todas sus responsabilidades, y deja en el limbo un proceso que se venía gestando desde la negociación y la escucha a los directamente implicados como víctimas. El otro proyecto es el de la reforma política, aprobado de manera consensual, solo entre el ala del gobierno.
No hay que apoyar al partido liberal o al PDA solo porque si, pero ignorar en una votación de tal magnitud a dos de las coaliciones más grandes del sistema político es un síntoma de ignorancia abierta a lo que es un proceso democrático básico. El retiro de estos dos partidos no es solo una pataleta de la oposición, aunque si ha habido antes, es una muestra más de que el control de esta rama por parte del Uribismo es arrollador, lo suficiente como para obnubilar la participación política plural del país. Del mismo modo que los otros proyectos este también tiene un componente ideológico, la reforma como tal está diseñada para mantener un control de las instituciones que permita el desarrollo del proyecto nación.
Para saber que busca el gobierno se deben entender las premisas más básicas y obtusas del pensamiento neo liberal. El mismo que cree firmemente en la inversión extranjera como clave para el desarrollo del país, el mismo que cree en la política de seguridad democrática como polo de progreso del país y que, dentro de su ignorancia, olvida que la historia de Colombia está marcada por la corrupción y la desigualdad, y que solo previniendo estos dos males se puede llegar a consolidar otro tipo de programas. Mientras tanto no está pasando nada además de lo de siempre, los ricos más ricos, los pobres mas pobres.
Toda práctica política esta mediada por la ideología en el sentido en que esta es una creencia absoluta sobre el mundo; las creencias absolutas generan esquemas de existencia coercitivos, formas de violencia y poder sutiles o frontales. La Ley de victimas se ajusta a la imagen de Estado administrador que ademas no aceptar responsabilidades de tipo social, menos aun, acepta asumir las consecuencias; el estatuto político se fundamenta en la necesidad de perpetuar un sistema político con estos lineamientos, fragmentando así la democracia al volverla populista al mismo tiempo que se evita un cambio en los lineamientos del gobierno.
Es necesario ver las practicas del gobierno mas allá de solo practicas, es necesario ver el esquema ideológico bajo el cual se cimentan, ver el lenguaje que los rodea, ver como se ha politizado este país hasta tal punto que pareciera que no importa que se haga, que el gobierno puede jugar, hacer trampa, abandonar a aquellos a quienes jura proteger, mentir. Lo peor, es que están convencidos que es lo que deben hacer para lograr el país que sueñan.

Saturday, September 27, 2008


Aquellos que vivimos en las ciudades de Colombia tendemos a tener la impresión de que conocemos mejor la situación de este país. Tenemos acceso a Internet, a los medios de televisión, a decidir que podemos o no podemos ver. Eso que con alboroto definimos como civilización se avalancha sobre nuestros esquemas mentales, dejando la impresión de que es acá en donde se puede saber todo lo que ocurre. Nuestro país es un territorio de 42 millones de kilómetros cuadrados, una cifra que si se piensa un poco se antoja grande; y se antoja más grande aun si vemos que las grandes ciudades ocupan solo una pequeña porción del país, y que la gran mayoría del territorio aun está compuesta por grandes terrenos de selva, desierto o montaña, coronados todos por pequeñas poblaciones que sobreviven en la intemperie de la situación nacional.

Tal vez una de las pocas columnas de los grandes medios que un merecen respeto son las de Salud Hernande-Mora, Española mas Colombiana que muchos Colombianos, y más periodista que muchos de los moja tintas que predominan en las páginas de los periódicos de Colombia. Para aquellos que de algún modo jugamos con el periodismo, con la sensación de que un país como Colombia tiene muchas capas de realidad, muchas de ellas invisibles por voluntad de la sociedad, y finalmente con la certeza de que este país necesita despertarse de su letargo político y social, Salud simboliza no solo la entereza de los comunicadores que anteponen su función social a cualquier otro interés mediático.

Recientemente la editorial DEBATE publica un libro que recopila una serie de historias y crónicas de periodismo sobre las múltiples realidades del país; esa que los que vivimos en centros urbanos ignoramos porque queremos, creyéndonos Colombia al mismo tiempo que resumimos de forma mediocre la realidad del país, a las fuentes oficiales y a los periódicos. Son textos que se leen en una tirada y en los que a pesar de todo uno se siente identificado, con el lenguaje de los personajes, con las situaciones que se viven, con la constante creencia y fe que podemos tener todos, de que este país va para algún lado.

Colombia no es un país de una sola realidad, es una multiplicidad de culturas razas, géneros, nacionalidades y regiones; pero más allá de esto, y lo más triste de todo, es un país de fantasmas y de olvidos. La guerra nos embruteció a todos a tal punto, que empezamos a vivir en función de nuestra limitada percepción de las cosas, y de nuestros propios intereses. En los años 90, siendo esta una de las décadas más sangrientas del país, las noticias se caracterizaban por pasar notas diferentes en sus emisiones de la noche y la tarde, en la mañana había sucedido una masacre y ya en la noche había una nueva para cubrir.

Y sin embargo, como sucede siempre, cambiábamos de canal, era mejor obviar las tragedias de otros, ya todos tenían la propia. Entre el olvido y la invisibilizacion voluntaria de grupos sociales enteros el país se fue adentrando en el sueño del país; había pasado ya la época de las bombas que aterrorizaban las ciudades, y como es en estas en donde se fabrica la hiperrealidad tanto mediática como estatal, empezamos a creer que las cosas iban mejor. No hay mejor forma de representar la ironía de este país, que una sociedad (que se considera toda Colombia) encerrada en una jaula de oro y que a la larga no es más que una pequeña porción de toda la población, y de todo el territorio.

Mientras muchos columnistas “genios” cubren y opinan el país desde sus lofts en lejanas tierras,otros se asoman con el descaro que debe ser, para recordarnos que esto es mucho más de lo que percibimos. El fin del periodismo es enriquecer al lector, confrontarlo con todo aquello que se niega a ver, que le quitaría el sueño y lo llevaría a algún tipo de acción, el periodismo en Colombia debe reconstruir todo aquello que muchos han decidido destruir, recordarnos los colores, los tonos verdes olvidados de las montañas, el olor de la tierra y el agua que baja por las empinadas cumbres, también los hilos de sangre y las bolsas de huesos que ahora duermen en los recodos del país.