Saturday, September 27, 2008


Aquellos que vivimos en las ciudades de Colombia tendemos a tener la impresión de que conocemos mejor la situación de este país. Tenemos acceso a Internet, a los medios de televisión, a decidir que podemos o no podemos ver. Eso que con alboroto definimos como civilización se avalancha sobre nuestros esquemas mentales, dejando la impresión de que es acá en donde se puede saber todo lo que ocurre. Nuestro país es un territorio de 42 millones de kilómetros cuadrados, una cifra que si se piensa un poco se antoja grande; y se antoja más grande aun si vemos que las grandes ciudades ocupan solo una pequeña porción del país, y que la gran mayoría del territorio aun está compuesta por grandes terrenos de selva, desierto o montaña, coronados todos por pequeñas poblaciones que sobreviven en la intemperie de la situación nacional.

Tal vez una de las pocas columnas de los grandes medios que un merecen respeto son las de Salud Hernande-Mora, Española mas Colombiana que muchos Colombianos, y más periodista que muchos de los moja tintas que predominan en las páginas de los periódicos de Colombia. Para aquellos que de algún modo jugamos con el periodismo, con la sensación de que un país como Colombia tiene muchas capas de realidad, muchas de ellas invisibles por voluntad de la sociedad, y finalmente con la certeza de que este país necesita despertarse de su letargo político y social, Salud simboliza no solo la entereza de los comunicadores que anteponen su función social a cualquier otro interés mediático.

Recientemente la editorial DEBATE publica un libro que recopila una serie de historias y crónicas de periodismo sobre las múltiples realidades del país; esa que los que vivimos en centros urbanos ignoramos porque queremos, creyéndonos Colombia al mismo tiempo que resumimos de forma mediocre la realidad del país, a las fuentes oficiales y a los periódicos. Son textos que se leen en una tirada y en los que a pesar de todo uno se siente identificado, con el lenguaje de los personajes, con las situaciones que se viven, con la constante creencia y fe que podemos tener todos, de que este país va para algún lado.

Colombia no es un país de una sola realidad, es una multiplicidad de culturas razas, géneros, nacionalidades y regiones; pero más allá de esto, y lo más triste de todo, es un país de fantasmas y de olvidos. La guerra nos embruteció a todos a tal punto, que empezamos a vivir en función de nuestra limitada percepción de las cosas, y de nuestros propios intereses. En los años 90, siendo esta una de las décadas más sangrientas del país, las noticias se caracterizaban por pasar notas diferentes en sus emisiones de la noche y la tarde, en la mañana había sucedido una masacre y ya en la noche había una nueva para cubrir.

Y sin embargo, como sucede siempre, cambiábamos de canal, era mejor obviar las tragedias de otros, ya todos tenían la propia. Entre el olvido y la invisibilizacion voluntaria de grupos sociales enteros el país se fue adentrando en el sueño del país; había pasado ya la época de las bombas que aterrorizaban las ciudades, y como es en estas en donde se fabrica la hiperrealidad tanto mediática como estatal, empezamos a creer que las cosas iban mejor. No hay mejor forma de representar la ironía de este país, que una sociedad (que se considera toda Colombia) encerrada en una jaula de oro y que a la larga no es más que una pequeña porción de toda la población, y de todo el territorio.

Mientras muchos columnistas “genios” cubren y opinan el país desde sus lofts en lejanas tierras,otros se asoman con el descaro que debe ser, para recordarnos que esto es mucho más de lo que percibimos. El fin del periodismo es enriquecer al lector, confrontarlo con todo aquello que se niega a ver, que le quitaría el sueño y lo llevaría a algún tipo de acción, el periodismo en Colombia debe reconstruir todo aquello que muchos han decidido destruir, recordarnos los colores, los tonos verdes olvidados de las montañas, el olor de la tierra y el agua que baja por las empinadas cumbres, también los hilos de sangre y las bolsas de huesos que ahora duermen en los recodos del país.

Monday, September 08, 2008

El País Invisible

Tal como se había dicho, el día de hoy fueron desalojados a la fuerza manifestantes desplazados, que haciendo uso de un derecho natural, protestaban por las condiciones de vida, y de engaño, en que los mantiene el gobierno. En este Blog no se le pide nada al gobierno, porque se parte de su inutilidad al momento de cumplir todo lo que todo sistema Estatista justifica para su existencia.
La historia de los desplazados de la 93 fue retratada hace algunos días, desde la perspectiva de dos participantes, una mujer proveniente de Antioquia, y un hombre de Casanare. El día de hoy se publica la noticia de que, de acuerdo a los relatos de los desplazados, la policía, con ayuda de la defensoría del pueblo, retuvo algunos de los niños que allí se encontraban.
El coronel Yesid Vásquez argumenta que fue "sólo para proteger su seguridad", unas líneas más abajo el diario el Espectador escribe que según lo dicho por la secretaría de gobierno: los desplazados están utilizando a más de 2 niños como escudo, para evitar ser desalojados del sitio.
Surgen varias preguntas sobre estos dos argumentos, reforzados por las entrevistas hechas el pasado agosto cuando se hizo el reportaje original:

¿Con quién van a dejar los niños?

  • Tal como lo dice uno de los participantes del foro del periódico:

¿y con quién querías que dejaran a los niños mientras ellos protestaban????...¿¿¿¿en sus casas con las "sirvientas"???

¿Por la seguridad de quien?

  • Cuando en la protesta pasada los habían "contenido" detrás de unas cadenas de un parqueadero por "su seguridad". Cuando en esa misma protesta los entrevistados decían que los policías al ver los niños se habían lamentado porque así no los podían tratar mal.

El discurso que se vende es un eufemismo que disfraza lo que sucede con las poblaciones desplazadas. Algunos creen que los desplazados reciben 1.500.000 años, sin tener un cifra directa tomo como referencia el pago que le dan a los campesinos que no siembran coca: 200.000 pesos bimensuales para familias de 4 y 5 personas. Es cierto que los programas de reconstrucción social del Estado no deben ser paternalistas. Pero siendo personas lo menos que se puede hacer es brindar las oportunidades, ojo OPORTUNIDADES, es decir garantías necesarias para recuperar su vida, la vida en un sentido de su historia, y en un sentido vital.
En el país no existen oportunidades de hacer esto porque sencillamente no hay intención, es mejor prometer cosas para decirles que después van a ser parte de la lista de empleados de una empresa, que en muchas ocasiones es la misma empresa de los que pagaron para que los sacaran o los mataran.
Lo sucedido hoy confirma las suposiciones de que en Colombia existe un país invisible, hecho así a las malas; es el mismo caso del choco, de los barrios periféricos en Cartagena, de las zonas alejadas del centro del país. No se les olvide que Jose Obdulio dice en sus conferencias fuera del país que acá los desplazados no existen. Es la historia de un país que ha escondido sus problemas más profundos debajo de la alfombra, esperando que así desaparezca, mientras sus dirigentes guardan la cabeza en el hoyo, o como sucede últimamente, hacen una pataleta de niño pequeño cuando lo descubren.
El presidente Uribe es el novio de Colombia, es esa pareja que cada vez que jode, lo manipula todo para hacer sentir mal al otro.


Pd: Le recuerdo a las instituciones como la defensoría del pueblo que su fidelidad y obediencia es con ellos, y no con las instituciones de orden superior.


Saturday, September 06, 2008


Por Piedad no se preocupen, es una populista; la mitad de lo que dice es el típico chitchat que pasa en las altas esferas de poder. Incluso también estoy de acuerdo cuando dice que las FARC no son la columna vertebral de todo lo que sucede en Colombia. Pero es el discurso muerto de un personaje que solo sabe usar bien frases de cajón populistas.
Digan lo que digan ese pareciera ser el nicho político y social de la UN, creo que no es cierto, creo que si existe una cobertura bastante tergiversada. Pero esto sucede por los dos lados, por los estudiantes que todavía encuentran significado en los discursos de esa izquierda retrograda que no es más que un chiste populista, que aun sueñan con la utopía del Estado perfecto que nos cubra a todos bajo su manto.
Por el lado de los medios, que es el mismo del Estado, es necesario vender el conflicto dentro de las universidades públicas, para así olvidar más fácilmente que son mayoría los que encuentran un espacio de educación y lo respetan.
Piedad invita a una "revolución", a una "subversión" que solo es el reflejo se sus propios sesgos políticos, y de las deudas adquiridas con otros personajes. Para que la izquierda avance es necesario dejar de lado la misma demagogia, que no deja de serlo solo por estar al otro lado del espectro; las palabras de Piedad se van con el viento, ella necesita los medios para el show, los medios a ella para vender. Lo importante es que lo que dice entra a ser parte del script, de estos maravillosos sistemas de poder que nos rodean, no es tan diferente de lo que crítica.
(Recuerden que el audio es editado, es difícil tener una perspectiva más amplia, los medios ponen lo que uno quiere oír)
Audio en El Espectador con el discurso de la querida Piedad.


Se cumplen ya dos hechos, discutidos con anterioridad en Colombia Critica. El primero hace referencia al marcado aumento de fenómenos climáticos, visto a través de la temporada de huracanes en el atlántico este año. El segundo es una situación nacional, la extradición de los jefes paramilitares a Estados Unidos, entendida como una verdad detrás del fallido (o ficticio) proceso de justicia y reparación.
Generalmente los eventos tienen consecuencias inimaginables en planos tanto temporales como espaciales. Como el aleteo de la mariposa todo aquello que empieza en pequeños nichos, y relaciones de poder locales, poco a poco se agranda, y se convierte en bolas de nieve imposibles de controlar. Del mismo modo, entre más grandes son los eventos son mas fáciles de delinear, a medida que se reducen las variables los eventos empiezan a depender más de su propia entropía, es un aviso de absolutismo.

Esto es precisamente lo que sucedería con el proceso de paz con los paramilitares, el simbolismo detrás de la extradición es el de las drogas, y el juego de palabras que reina en el gobierno es del terrorismo. Los paramilitares no van a ser juzgados como terroristas, tampoco por los miles de abusos cometidos a la población civil; del mismo modo la extradición previene el problema más sensible del programa político del Uribismo, la pérdida de votos en el congreso por los procesos de parapolitica. Aun en este momento no se podría afirmar una conexión clara entre el paramilitarismo y el presidente, sin embargo muchos de los políticos más allegados a él, en términos históricos, tuvieron en algún momento relación con el paramilitarismo o el negocio de las drogas. Lo que empezó como una supuesta jugada del gobierno para castigar a los paramilitares (siendo esto no más que el discurso de las diferentes oficinas de prensa del gobierno) termino hiriendo fatalmente los procesos de reparación que se venían llegando, adicional a esto, los paramilitares ya están conscientes de que no tienen que durar mucho, y además pueden salir siendo ciudadanos americanos.
Si esto es así, el proceso de paz muere en silencio, se silencian aquellas voces que se atreven a criticar, a contradecir la falacia de que el paramilitarismo ya no existe, y que fue, fundamentalmente, soportado por el Estado. En la medida en que los colombianos tenemos poca memoria, y los problemas de otros se nos antojan lejanos, vamos a permitir que uno de los grupos más genocidas del país se evapore en el olvido, y que los culpables queden sin juzgar. Es necesario -dicen-, y los grupos Uribistas incluso lo ven como un precio que hay que pagar para un bien mayor, la expansión y consolidación del proyecto de gobierno por los próximos 20 años. Sería necesario preguntarle también a las familias victimas, es decir dejar de hacer como si no existieran o como si fueran solo dos o tres los afectados.
Viene el otro punto de este post, la inusitada, pero ya advertida por muchos expertos, explosión en el numero e intensidad de los huracanes que hoy azotan el oeste del mar atlántico. La experiencia de haber tenido 2 huracanes de gran envergadura (Gustav y Ike) así como dos tormentas tropicales en un corto lapso de tiempo, es la prueba de el efecto potencializador que ha tenido el calentamiento global. Con la temporada ya pronto a acabar se espera que estos comportamientos se mantengan, siendo ya momento para que empecemos a pensar de qué forma se van a comportar las temporadas en los años por venir. A esta hora Ike se acerca al Caribe con vientos de más de 210 km por hora, está pasando por encima de Cuba, al sur de las Bahamas, que fueron asoladas respectivamente por un huracán y una tormenta la semana pasada.
Sobre el posible destino de este huracan categoría 4 nada se sabe, tanto el NHC como los grupos en diferentes foros no se atreven a decir con certeza cual será el destino final, se tiene cierta certeza hipotética de que aterrizaría en New Orleans, famoso por Katrina hace poco, y victima de los coletazos de Gustav la semana pasada. Mientras tanto el gobierno Americano se alegra por la eficiencia de los proceso de evacuación, sin tener en cuenta que lo que está sucediendo ahora quizá solo sea el principio de lo que llegara a su máximo pico en algunos años. Las estadísticas que muestran la inestabilidad en términos climáticos de las décadas pasadas, fueron el preámbulo ignorado de lo que ahora es un hecho, cuando ya se espera que el paso norte que comunica el Atlántico con el Pacifico quede abierto definitivamente.
Todo empieza con un detalle pequeño, el aleteo de una mariposa, la cotidianidad de olvidar que lo que hacemos se extiende de forma inimaginable, en el espacio y el tiempo. Nuestro olvido como Colombianos, eso que poco a poco a logrado atrofiar la violencia en este país, la clave misma para conseguir la paz, o al menos para dormir tranquilos y con sueños, la necesidad de no olvidar ni ignorar todo aquello que percibimos como ajeno, el dolor de otros cuando nunca nos ha tocado. Hagámonos la pregunta de cómo se estarán sintiendo las víctimas del paramilitarismo, y veremos que lo que se desde las noticias no es tan fácil, que a algunos les llego el fin del mundo mientras otros pasaban como si nada a su alrededor.
Nuestro olvido cómo humanos, olvidando esa relación con la naturaleza que se reduce a la necesidad de entendernos cómo parte del sistema, y no como los micos en manada sentados desnudos sobre las calaveras de sus similares, y las cenizas de su propio hogar.

Thursday, August 21, 2008

El Presidente y Los Magistrados

Existe lucha de poderes entre las ramas del gobierno en el país, eso los medios ya lo han hecho notar; las características de este forcejeo rayan en lo más puro de lo que es político, no se reduce a diferencias entre partidos; no existe, como lo quiere hacer ver el presi, un interés de alguna ideología particular en contra del Uribismo como tal. Cuando digo que es una cuestión puramente política lo digo porque es un balance de poder entre la rama judicial y la legislativa; todo aparentemente dentro de un marco de acción constitucional, todo se argumenta desde allá, todo se excusa desde allá.
¿Cuales son las ramificaciones de esta pelea? A ojos de la población lo que está sucediendo es sencillo, para la oposición (en donde hasta cierto punto me ubico) es una forma de dilatación he invisibilizacion de un problema de mucha más magnitud, la infiltración que tuvieron sectores de la derecha radical, sectaria y violenta dentro de la dirigencia de eso que llaman nación. Para los Uribistas, que son mayoría, existe un programa de des legitimización del Estado que puede dar al traste con la política de seguridad democrática, en la medida en que los acusados todos hacen parte de la maquinaria del gobierno, esta se va quedando sin los votos suficientes para poder llevar a cabo el gran proyecto de nación de Jose Obdulio.
No es normal, ni debe ser bien visto el estado de decadencia que ahora prima sobre el congreso, la visible pérdida de legitimidad de un órgano del Estado que en los últimos años se ha adentrado en un debate sobre sí mismo, dejando de lado con descaro su función publica y social.
Es interesante ver como el debate de la para política se ha convertido en un monstruo de mil tentáculos, una figura casi burocrática en el mejor sentido Kafkiano; algo que ha perdido su rumbo para convertirse en lo que es ahora, un tira y jale entre dos poderes públicos y más aun, en el forcejeo de todas las fuerzas políticas, legales e ilegales, con algún tipo de influencia en el país. Es cierto lo que dicen aquellos que aseguran que en lo público se debe esperar la transparencia, las figuras políticas pierden la privacidad ya que, en teoría, los funcionarios sean elegidos o no, deben anteponer lo privado a los intereses colectivos de la nación.
Ahora, repito, esta es la teoría. La corte penal y otros organismos internacionales ya alzan la voz en cuanto al nivel de participación que pudieron haber tenido los congresistas en lo que fue esa gran masacre, ese rio de sangre que corrió por el país gracias a la acción de los paramilitares por todo el territorio. Y es cierto, el arranque de las AUC y su consolidación fue lo suficientemente fácil y rápida como para suponer que desde muchos lugares de poder centrales y regionales fueron apoyados implica o explícitamente. Uno no consigue votos tan fácil antes tiene que asustar, y para asustar muchas veces toca matar. Curiosamente casi todos terminaron siendo Uribistas, esto no lo digo en un sentido conspirativo, las ideologías militares y los proyectos sociales tanto del gobierno como de las AUC tienen un grado de afinidad, particularmente en cuanto al pensamiento que de la causa justifica cualquier acción.
Ya se sabe, o supone, que la extradición de los jefes paramilitares fue una jugada hábil: entorpece las investigaciones, dificulta el contacto visual entre victimas y victimarios, un facto psicológico importante que ha sido poco tocado en lo relacionado a este tema. El programa de reforma judicial que presento el gobierno no es más que una legajada mañosa, una transacción política en la que se espera que los magistrados, al ver las ganancias a largo plazo, satisfagan los deseos presidenciales. En el campo jurídico no podemos esperar muchos más avances por parte de las condenas a los políticos y empresarios que estuvieron relacionados con los paramilitares.

Si se ve bien, la pelea entre el ejecutivo y el judicial es también una ramificación de un problema con mucho mas fondo; en la medida en que el gobierno piensa (o sabe) que lo que haga la corte puede afectar directamente su proyecto de nación, el gobierno se lo va a tomar personal. Las ramificaciones van a la pérdida de legitimidad, la pérdida de control y de poder político, todo lo que viene naturalmente en los sistemas estatistas. En cuanto al público, bueno, estaría de más ilusionarnos y pensar que lo que hagamos o digamos va a tener algún tipo de eco por allá arriba. Si la política es una cuestión de espectáculo, de show para aquellos que no detentan el poder pero si lo mantienen; todo el problema de la pelea entre poderes se verá reducido a un arma más para vender periódicos.

Pd: si digo que hasta cierto punto me meto dentro de la oposición, no es una forma de relativismo, tampoco es que hasta cierto punto apoye a Uribe, es que la oposición en Colombia es un poco vergonzosa

Tuesday, August 05, 2008

Después de 40 minutos RCN deja de defenderse en su segmento de noticias, y se decide a poner alguna otra información que no sea auto alabarse. La transición mas evidente que los medios presentan, es la conciencia de su propio poder sobre la realidad.


05/08

Thursday, July 31, 2008

HISTORIAS DEL PAÍS INVISIBLE, UN REPORTAJE DESDE EL PARQUE DE LA 93

Foto tomada de: http://www.surimages.com/

Ella se llama María, o eso dice, el se llama Fernando, María es de algún lugar del departamento de Antioquia, Fernando viene del llano, de Casanare. ¿Si esta no es una historia de amor, como es posible que ellos, dos Colombianos de distintas latitudes , estén puestos en una misma historia?. Empezamos por celebrar que este es un país de contrastes, aquí tenemos dos océanos, desiertos, selvas, cubres sembradas de nieve y fuego. María es lo que se podría definir como el orgullo de la raza negra de este país, una mujer recia con rasgos afilados y mirada perdida, dice pocas palabras, nunca mas allá de las necesarias, responde preguntando, habla de frente, su vida le ha quitado los tapujos. Fernando por otro lado es un llanero de armas tomar, hombre de muchas palabras, mucho que decir, se niega a ser invisible en un país en donde todo lo que es periferia, vive en el olvido y el silencio. Esta historia tiene millones de protagonistas, aproximadamente entre 2 y 3 millones de acuerdo a los reportes de las ONG; el capítulo de hoy no recogió más de cien, encerrados detrás de una cadena mientras el policía encargado dice que es “por su seguridad”.

Colombia si es un país de contrastes, en un espacio de 15 metros cuadrados (que es el lugar donde los tiene contenidos) Fernando me cuenta que se pueden encontrar personas de todos los rincones del país, desde los más pequeños hasta los más grandes; en ese espacio ínfimo y paupérrimo está representada la nobleza, el sufrimiento y la diversidad racial y personal de Colombia. El llego desplazado del Casanare, de donde el conflicto y la muerte lo sacaron corriendo hace algunos meses; si las cifras del gobierno son correctas, y si el proceso con los paramilitares fue tan exitoso, se podría esperar que los desplazados cuenten historias de años, el llego en diciembre, una prueba más de que el conflicto del país sigue despedazando las zonas rurales del país y que el fenómeno del desplazamiento sigue tan vivo como antes. Fernando es el vocero del grupo de desplazados que esta mañana se asentaron en las cercanías del parque de la 93 en Bogotá, llegaron desde las 7 de la mañana y se piensan quedar lo que toque, aunque en el fondo saben muy bien que solo se van a quedar con un sinfín de promesas.

Las historias de dolor para ellos quedan en el pasado, aunque en sus ojos y sus palabras, como es el caso de María, aun se imprima el sentimiento de aquellos días, cuando entre balas y sangre tuvieron que abandonar sus hogares sin más, y quedar como fantasmas, flotando invisibles en la realidad política y social del país. El fenómeno del desplazamiento no es viejo en Colombia, sin embargo y de acuerdo a los datos, este es un país con una de las cifras más altas al respecto, solo igualado por países de África, cabe anotar, que en los dos casos, los más afectados resultan siendo aquellos de minorías raciales y culturales. La violencia se vio recrudecida desde principios de los años 90, cuando aparecieron con fuerza los paramilitares en diversas regiones del país como Choco, el Magdalena medio, Uraba y los Llanos. La metodología paramilitar consistía en copar militar y socialmente las zonas de influencia, así fuera masacrando poblaciones enteras bajo el supuesto de que eran colaboradores de la guerrilla. El desplazamiento se vio acentuado ya que el dominio de las zonas incluía un dominio económico, representado en la toma de tierras de campesinos quienes eran obligados a dejar sus casas, tierras que pasaban a hacer parte de latifundios paramilitares, o pasaban a ser propiedad de prósperos empresarios, que hicieron su fortuna a costa de inocentes.

El desplazamiento es definido por la ONU, como un fenómeno en el cual los actores armados de un conflicto generan el movimiento masivo de poblaciones, grupos sociales o grupos étnicos, con fines de dominio territorial, ya sea por recursos o por su situación estratégica. La triangulación Estado-Paramilitares-Empresarios que se dio en las últimas dos décadas es el ejemplo de lo que es un desplazamiento con fines estratégicos y de recursos, fueron copados violentamente territorios enteros de los llanos y las selvas del Choco, zonas que después fueron a parar a manos de empresarios, particularmente palmeros, que con la ayuda de sectores gubernamentales facilitaron la instalación de grandes extensiones de palmas en las tierras de los campesinos desplazados.

María es de Antioquia, no dice mas, si se le pregunta de donde es, dice que es Colombiana, y que eso es lo único que le importa; no quiere hablar de su historia, ni de cómo termino en Bogotá, ni de su esposo ni de sus hijas; que la acompañan en sus correrías y la miran pidiendo aprobación, cada vez que se les pregunta algo. Su almuerzo es agua panela con arroz y chicharrón; Cristina, el nombre de la menor, dice que le gustaría quedarse en Bogotá, María no responde, ante vivía en una zona bendecida en donde la tierra daba de todo, y se podía sembrar y vivir de lo que se recogía. El primer momento en que me le acerque no quiso hablar conmigo, “de que me sirve, si hablar con ustedes no me va solucionar los problemas”. Hablar por hablar no es una costumbre que María tenga, quizá ya perdió la fe, dice que los periodistas no sirven para nada, y en cuanto al fenómeno del desplazamiento los medios en Colombia han sido indulgentes, olvidando que son 5 millones de personas sin oportunidades de aspirar a algo mejor.

Ella me pregunta ¿de quién es la culpa de la situación del país? ¿Del presidente?, María todavía pregunta, como una niña, con un cierto grado de cinismo, la respuesta la tiene ella en el fondo, y se revela cuando mira a los policías que los tienen acorralados detrás de las cadenas de una zona de parqueo; todos han venido con uniformes, todos han venido con promesas, todos hablan de ellos, nadie sabe que existen. Cuando llego a Bogotá, no dice hace cuanto, llego arrumada con sus dos hijas, buscando un porvenir en estas tierras que aun se antojan lejanas y ajenas, las dos niñas ya están estudiando, lo único que María quiere para ellas. ¿Cómo conoció ella al resto de los desplazados de su grupo? ¿Impulsados por alguna ONG, a través de algún programa del gobierno? “Es como con los periodistas, uno se entera, después llama a otro y a otro y así se juntan todos” Se podría decir que las dinámicas de organización de los desplazados funcionan de forma espontanea, se siente en el aire una forma de identificación con aquellos que han sufrido, un deseo grupal de salir todos de esa olla de las que nadie los ha querido ayudar a salir.

¿Qué quieren? Le pregunto a Fernando, el se limita a responder que lo mismo que cualquier ciudadano, garantías de vida y derechos dentro del sistema constitucional de la nación, ayudas, subsidios, pero más aun, la posibilidad de retomar sus días como personas y seres humanos. Siempre ha existido en Colombia (en particular en las clases altas) la percepción de que el desplazado lo que quiere es que el Estado lo mantenga, cuando en sus palabras no se muestra más que el deseo de independencia que guardamos todas las personas; por su lado el gobierno se limita a darles una mensualidad, ridícula además de todo. La única garantía de trabajo (que es lo que quieren hacer) que les ofrece el gobierno es ser empleados eternos y maltratados de los grandes latifundios corporativos, que los van a poner a labrar la tierra que con ayuda de los paramilitares les quitaron.

¿Por qué este lugar? ¿Por qué el parque de la 93? Fernando sabe que es allí donde se concentra una gran cantidad de las riquezas de este país, acá el 90% se lo quedan un 5% de la población. Fernando también sabe que en un lugar tan emblemático para ciertas clases sociales, el gobierno reacciona, la 93 es un lugar visitado por extranjeros y grandes empresarios, los desplazados son como la mancha o el roto en el pantalón, toca esconderlos si queremos vender la ilusión de que todo va por buen camino.

Hoy Jueves 31 de julio de 2008, un grupo de al menos 100 desplazados llegaron a la zona conocida como el parque de la 93; antes de poder llegar a su destino fuerza policiales los detuvieron y contuvieron en lo que parecía ser una prisión improvisada, de acuerdo al comandante de la policía, era “por su propia seguridad”. ¿Seguridad de que? Si cuando María intento buscar un baño para su hija no la dejaron pasar, ¿seguridad de los dueños de los sitios? Que no quisieron dejarla entrar por orden expresa de la policía. ¿Seguridad a quien? Si de acuerdo al testimonio recogido la policía se lamento de que hubieran ido niños, porque así no podían maltratar a todo el grupo.

Este, si es un país de contrastes, es una sensación particular estar sentado con aquellos que lo han perdido todo, mientras a centímetros pasan también “colombianos” que miran despreocupados y ajenos, como si lo que sucediera con estas personas fuera una realidad aparte. Dicen los psicólogos que para desentenderse de los problemas de un similar, hay que verlo como un subhumano; eso es lo que se puede leer en las miradas de las personas que pasaban por la 93, un desdén palpable hacia los desplazados, un deseo de no encontrarlos allá, “ensuciando” las “mejores” calles de Bogotá. En Colombia existen dos países, un país visible, de medios, de show, una espectacular ridiculez de Colombia es pasión. Existe también un país invisible, una forma de hipocresía que nos acecha a aquellos que podemos comer tres veces al día, nos empeñamos en hacer oídos sordos a lo que pasa, al sufrimiento ajeno, preferimos verlos como pobres diablos, para así evitar el hecho, cierto, de que en esta país, son las practicas cotidianas las que nos tienen como estamos.

Recalco una y otra vez una frase que para mí es clásica “Uribe y lo que está pasando en el país es lo mejor para nosotros” ¿Quiénes somos nosotros? ¿Cuántos somos nosotros? María lo sabe muy bien, porque ella lo ha vivido en carne propia, mas allá de las preguntas que pude no pude haber hecho hoy, la mejor pregunta fue la que hizo ella, es la realidad a la que prefiero apegarme. La situación del país es la mejor solo para algunos, que con cierto desdén me atrevo a decir, son ellos los que más aportan al conflicto de este país. No es solo el accionar violento de algunos, es la misma pasividad voluntaria en la que nos sumergimos, el hecho de no poder pensar mas allá de nuestros propios pies, que tienen la fortuna de siempre tener un par de zapatos puestos. Mientras tanto podemos seguir así, pensando que esto que está pasando es lo mejor para nosotros, encerrados en nuestras lógicas interesadas y egoístas.

Mientras termino de escribir esto Fernando y María probablemente sigan sentados allá, entre el frio y la lluvia que se avecina; Fernando sabe que le van a prometer, como el papa que le promete al hijo algo solo para quitárselo de encima, María hace silencio, espera, sabe que nada va a pasar, que el gobierno siempre dice, pero nunca hace. Ellos son solo dos rostros más del país invisible.